viernes, 20 de enero de 2012

Lo mataron ¿y qué?

Wilman Villar es noticia, o para ser preciso: su muerte es noticia.
Noticia y denuncia en un mundo de sordos.

La muerte de Villar es un grito impotente frente a la insignificancia de la oposición interna, la sordera cómplice de su madre y hermana, de una patria y pueblo que prefiere oír reguetón (según amarga y realista caricatura garrinchera), de una Europa que reacciona con "dudas", y la condena estrictamente oral de unos Estados Unidos temerosos que una Cuba inestable lance medio millón de balseros a las playas de Florida, y God forbid! caiga en manos de la mafia rusa y los cárteles mexicanos.

Complicidad, indiferencia y palabrería hueca es el resultado del sacrificio del señor Villar; y acaso cierto malestar pasajero y sin consecuencias para el régimen castrista.

En el Magreb un vendedor callejero se inmoló y desencadenó la Primavera Árabe; en Cuba la muerte de Villar desencadena titulares en unos pocos medios extranjeros, y una campaña de descrédito en los nacionales.

Este es un juego de intereses donde la vida de un cubiche, un sirio o un chino no vale un centavo; donde los malos matan, los buenos mueren, y 3 millones de turistas gozarán la isla, medio millón de cubiches emigrados la visitarán y todos enviaremos remesas para ayudar a familiares más o menos chivatientes, y de paso sostener a la tiranía.

Lo mataron ¿y qué?, afirma la realidad. Una realidad que solo puede ser cambiada con cócteles Molotov y ráfagas de AKM, no con llanticos por Radio Martí, web-bobadas, ni tibias solidaridades foráneas.


Según reportes desde la isla, el reo demandó su liberación inmediata, con una huelga de hambre que al cabo de 50 días lo mató.

Al menos -creo- no se sacrificó por una patria reguetonera, familiares chivatientes ni un pueblo de entusiastas cederistas. Buscó ser excarcelado -que liberación no describe el volver a caminar las calles de la isla-prisión; luchó por sus intereses en un mundo de intereses, y perdió.

Prefiero ver a W. Villar como a un indivíduo que trató de resolver sus problemas personales, no un mártir sacrificado en un altar de cartón-piedra y para una tribu de cobardes e imbéciles. Me aferro a su demanda para explicarme su muerte con la lógica egoísta de balsero pragmático que arriesga su vida para mejorar su vida.

Así me es menos difícil seguir haciendo nada por Cuba.

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Declaración del Gobierno de España
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Nota informativa del Gobierno de Cuba en CubaDebate
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La Iglesia Católica Cubana y El Vaticano hacen mutis.
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